Nuestra Historia
La familia Smith empezó a mirar un mapa de América del Sur y sintieron que Dios los estaba llamando al Ecuador y específicamente a Guayaquil.
Antes de mudarse al Ecuador, Jerry recibió su Maestría en Literatura Bíblica del Seminario Teológico de las Asambleas de Dios y en Agosto de 1985, se mudaron a Guayaquil. En enero de 1986, Jerry y Janice se convirtieron en pastores del Centro Cristiano de Urdesa, que en esos días congregaba a unas 100 personas los domingos por la mañana en una casa ubicada en la calle Todos los Santos.
La iglesia había sido establecida 3 años atrás por John y Mary Ann Wilke, también misioneros americanos. De inmediato Jerry empezó un segundo servicio dominical que le permitiría alcanzar un mayor número de personas y pronto se dieron cuenta que necesitarían de otro lugar para congregarse. La familia del pastor también creció y en noviembre de ese año nació Andrea.
Janice y Jerry vinieron a Guayaquil con el deseo de fundar una escuela para necesitados y utilizarla también como un medio para alcanzar a los niños y sus familias con la palabra del Señor. Dios proveyó los fondos para comprar el terreno en la Av. Juan Tanca Marengo a través de Jimmy Swaggart.
Los planos de construcción diseñaron un salón para uso múltiple para ser utilizado como auditorio para la iglesia y la construcción de 20 salones de clase para empezar la escuela en 1987. Mary Fairrington, Directora del Grupo de Mujeres de las Asambleas de Dios del Norte de California y Nevada recaudó $100,000 que sirvió para construir 10 salones de clases.
El Reverendo Marvin Long, Pastor de la iglesia Calvary Temple en Yuba City, California dio una ofrenda de $90,000 para construir el auditorio. Dios bendijo este esfuerzo.
Biografía de los Pastores Jerry y Janice Smith
Jerry fue en su primera misión a El Salvador cuando tenía 16 años y eso impactó profundamente su vida. El regreso a los Estados Unidos con la pasión de llegar a los Latinoamericanos y de aprender español. Al terminar la secundaria, asistió al Bethany Collage en Santa Cruz, California para prepararse para el ministerio.
La noche antes de partir a la Universidad el padre de Jerry que era de pocas palabras le conto una historia. Le dijo que mientras El estaba sirviendo en la marina en las Islas Filipinas durante la Segunda Guerra Mundial le había dicho a Dios que El le serviría como misionero. Al terminar su servicio en la marina, el padre de Jerry regreso a casa junto a su esposa y sus dos hijas y se percato que su sueño de ser misionero no se realizaría. Durante la guerra había sufrido una fiebre tropical y eso lo había dejado estéril. Entonces, le dijo al Señor que si le daba un hijo, lo llamaría John (Juan) por Juan el Bautista y que se lo dedicaría a Dios. El padre de Jerry había guardado esta promesa en su corazón para que el llamado de Jerry viniera de Dios y no del hombre.
Janice dio por sentado que ella seria una misionera al África por herencia puesto que sus abuelos habían sido misioneros ahí. A la edad de 18 años se fue en un viaje misionero corto a México y también sintió algo en su corazón por los Latinoamericanos.
Jerry y Janice se conocieron en Bethany y se casaron en 1971. Jerry recibió su Licenciatura en Estudios Bíblicos y Janice la recibió en Artes. En 1975 se convirtieron en pastores de la Colusa Asamblea de Dios en Colusa, California, una iglesia muy pequeña dentro de una comunidad muy pequeña pero que amaban mucho a su joven pastor y para ese entonces Kirk y Henry (Quique) habían nacido.
En 1979 los Smith fueron designados como Misioneros por las Asambleas de Dios de los Estados Unidos y Glen nació.
Después de 10 semanas de entrenamiento y de más de un año de hacer visitas a varias iglesias del estado donde residían para recaudar fondos y pedir oraciones, los Smith´s llegaron a El Salvador en mayo de 1980. A pesar de la inestabilidad cívica y el peligro, ellos sintieron a Dios bendecir sus vidas.
Al concluir sus cuatro años de servicio, los Smith estaban ansiosos de recibir la guía de Dios para ir a otro lugar donde pudieran servir al Señor. Jerry dijo “Si Dios me llamara a repartir la viruela yo lo llevaría a donde no existiera”.

