Jul 11 2007
Un Tesoro Escondido
(Del libro “El Principio del Tesoro†por Randy Alcorn.) No tiene nada de tonto el que da lo que no puede guardar para ganar lo que no puede perder Jim Elliot, misionero mártir 1956 en Ecuador.
Entramos en el siglo primero. Un hebreo camina solo en una calurosa tarde, bastón en mano. Lleva los hombros encorvados, las sandalias cubiertas de polvo y la túnica manchada de sudor. Pero no se detiene a descansar. Tiene un asunto urgente en la ciudad.
Se sale del camino para adentrarse en un campo buscando un atajo. Al dueño no le va a importar; es una cortesÃa que se tiene con los viajeros. El suelo es irregular. Para mantener el equilibrio, va metiendo el bastón en la tierra.
¡Pam! El bastón golpea algo duro.
Se detiene. Se seca la frente e introduce de nuevo el bastón.
¡Pam! Allà dentro hay algo, y no es una piedra.
El cansado viajero se dice que no se puede dar el lujo de atrasarse allÃ. Pero la curiosidad no lo deja moverse. Golpea el suelo. Algo refleja un rayo de sol. Se tira de rodilla y comienza a cavar.
Cinco minutos más tarde la descubre: una caja con bordes de oro. Por el aspecto, parece haber estado ahà durante décadas. Mientras el corazón le latÃa a prisa, forzó el herrumbroso candado y abrió la tapa.
¡Monedas de oro! ¡Joyas! ¡Piedras preciosas de todos los colores! Un tesoro más valioso que cuanto él se haya imaginado jamás.
Con temblorosas manos, el viajero revisa las monedas, acuñadas en Roma más de setenta años atrás. Algún hombre rico debe haber enterrado la caja y muerto repentinamente, muriendo con él el secreto de la ubicación del tesoro. No hay ninguna casa por los alrededores. Seguramente el dueño actual de la tierra no tiene idea alguna de que haya en ella un tesoro.
El viajero cierra la tapa, entierra el baúl y marca el lugar. Se da media vuelta y se dirige a su casa; solo que ahora no arrastra los pies. Va pegando saltos como un chiquillo y lleva una amplia sonrisa en el rostro.
Desde el momento del descubrimiento del tesoro, la vida del viajero cambia. El tesoro captura su imaginación y se vuelve inspiración de sus sueños. Es su punto de referencia; su nuevo centro de gravedad. Cada nuevo paso que da el viajero, lo da pensando en el tesoro. Experimenta un cambio radical para sus paradigmas.
Jesús capta esta historia en un solo versÃculo:
“El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que al encontrarlo un hombre, lo vuelve a esconder, y de alegrÃa por ello, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campoâ€. Mateo 13:44Mateo 13:44
Spanish: Biblia Reina Valera - revisión de 1995 - RVR95E
Parábola del tesoro escondido
44 »Además el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, t 13.44 Esta parábola y la de 13. sugieren el alto costo y el valor del reino de Dios para los que quieran entrar en él. el cual un hombre halla y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene y compra aquel campo. (LBLA)
La relación con el dinero
La parábola del tesoro escondido es una de las muchas veces que Jesús se refiere al dinero y a las posesiones. El 15% de sus enseñanzas se refieren a este tema; es más que sus enseñanzas sobre el cielo y el infierno, juntas.
¿Por qué insistió tanto Jesús en el dinero y las posesiones?
En Lucas 3, Juan el Bautista está predicando a una multitud de personas que se han reunido para oÃrlo y recibir su bautismo. Tres grupos distintos le preguntan qué deben hacer para dar el fruto de su arrepentimiento. Juan da tres respuestas en Lucas 3:11, 13Lucas 3:11, 13
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11 Respondiendo, les decía:
--El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo.
13 Él les dijo:
--No exijáis más de lo que os está ordenado. p 3.13 Lc 19.. y 14):
1. Todos deben compartir sus ropa y su comida con los pobres (v.11).
2. Los recaudadores de impuestos no deben exigir más dinero del que es justo (v.13).
3. Los soldados se deben contentar con su sueldo, sin extorsionar para obtener dinero (v.14).
“Y Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquÃ, Señor, la mitad de mis bienes daré a los pobres, y si en algo he defraudado a alguno, se lo restituiré cuadruplicado. Y Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa, ya que él también es hijo de Abrahamâ€. Lucas 19:8-9Lucas 19:8-9
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8 Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor:
--Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguien, se lo devuelvo cuadruplicado.
9 Jesús le dijo:
--Hoy ha venido la salvación a esta casa, por cuanto él también es hijo de Abraham, d 19.9 Hijo de Abraham: es decir, un auténtico judío, perteneciente al pueblo de Dios. (LBLA)
El enfoque nuevo y radical de Zaqueo con respecto al dinero demostraba que su corazón habÃa sido transformado.
Vemos en el libro de Hechos lo que hacÃan los recién convertidos en Jerusalén:
“VendÃan todas sus propiedades y sus bienes y los compartÃan con todos, según la necesidad de cada unoâ€. Hechos 2:45Hechos 2:45
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45 vendían sus propiedades y sus bienes y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. (LBLA)
Los ocultistas de Éfeso demostraron su conversión al quemar sus costosos libros de magia, que hoy equivaldrÃan a millones de dólares:
“Y muchos de los que practicaban la magia, juntando sus libros, los quemaban a la vista de todos; calcularon su precio y hallaron que llegaba a cincuenta mil piezas de plataâ€. Hechos 2:45Hechos 2:45
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45 vendían sus propiedades y sus bienes y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. (LBLA)
La viuda pobre se destaca en las Escrituras:
“Porque todos ellos echaron de lo que les sobra, pero ella, de su pobreza echó todo lo que poseÃa, todo lo que tenÃa para vivirâ€. Marcos 12:44Marcos 12:44
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44 porque todos han echado de lo que les sobra, pero esta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento. b 12. Cf. 2 Co 8.12.
Jesús habla de un hombre rico que gastó en si mismo todas sus riquezas. TenÃa planes de echar sus graneros para construir otros más grandes, almacenando para si, de manera que se pudiera retirar pronto y tomar la vida con tranquilidad.
“Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche te reclaman el alma; y ahora, ¿para quién será lo que has provisto?†Lucas 12.20
La mayor acusación en su contra es que era rico para sà mismo; no rico para Dios.
Cuando un joven le preguntó a Jesús qué debÃa hacer para ganar la vida eterna, Jesús le respondió:
“Si quieres ser perfecto, ve y vende lo que posees y da a los pobres, y tendrás tesoro en los cielos; y ven, sÃguemeâ€. Mateo 19.21 (LBLA)
Aquel joven estaba obsesionado con sus tesoros terrenales. Jesús lo llamó a algo más elevado: los tesoros del cielo.
El joven no estuvo dispuesto a dejarlo todo para obtener un tesoro mayor; en cambio nuestro viajero que entró al campo sÃ. ¿Por qué? Porque el viajero comprendió lo que aquello le harÃa ganar.
El viajero hizo unos cuantos sacrificios a corto plazo para obtener una recompensa a largo plazo. Usted se lamentará diciendo: “Le costó todo lo que poseÃaâ€. SÃ, pero le hizo ganar todo lo que le importaba.
“No os acumuléis tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran y roban; sino acumulaos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban; porque donde esté tu tesoro, allà estará también tu corazónâ€. Mateo 6:19-21Mateo 6:19-21
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Tesoros en el cielo v 6. Esta sección y las que siguen tratan de la actitud que debe tomarse respecto al uso de los bienes materiales de este mundo.
19 »No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el moho destruyen, y donde ladrones entran w 6. Cf. Stg 5.. Entran: lit. perforan; muchas casas estaban hechas de barro y palos, de modo que los ladrones podían perforar fácilmente las paredes. y hurtan;
20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho destruyen, y donde ladrones no entran ni hurtan,
21 porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
Piense en lo que dice Jesús. No quiere que nos hagamos tesoros en la tierra. ¿Por qué? Porque los tesoros en la tierra no duran.
“Cuando pones tus ojos en ella, ya no está. Porque la riqueza ciertamente se hace alas, como águila que vuela hacia los cielosâ€. Proverbios 23:5Proverbios 23:5
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5 ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, que son nada?
De cierto se hacen alas como de águila,
y vuelan al cielo. b 23. Ec 5..
Jesús nos advierte que no almacenemos tesoros en la tierra porque ellos siempre se pierden.
Por ser cristiano usted tiene conocimiento seguro sobre la agitación mundial que se va a producir al final de los tiempos el regreso de Cristo. El dinero va a perder todo su valor cuando Cristo regrese…o cuando usted muera; lo que suceda primero.
UNA MENTALIDAD DE TESORO
Jesús no se limita a decirnos dónde no debemos poner nuestros tesoros. También nos da el mejor consejo sobre inversiones que oiremos jamás:
“Sino acumulaos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban†Mateo 6:20Mateo 6:20
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20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho destruyen, y donde ladrones no entran ni hurtan,
Si dejamos de leer demasiado pronto, habrÃamos pensado que Cristo está en contra de que almacenemos tesoros para nosotros mismos. No. Está totalmente a favor. De hecho, nos ordena que lo hagamos. Jesús tiene una mentalidad de tesoro. Quiere que almacenemos tesoros. Solo nos dice que dejemos de almacenarlos en el lugar indebido y comencemos a almacenarlos en el debido.
Dios espera que actuemos movidos por un interés en nosotros mismos que es iluminado y nos ordena hacerlo. Quiere que vivamos para su gloria, siempre es para nuestro bien.
“Cuando más se glorifica Dios en nosotros, es cuando más nos satisfacemos nosotros en Élâ€.
El egoÃsmo aparece cuando tratamos de ganar a expensas de otros. Pero Dios no tiene un número limitado de tesoros que distribuir. Cuando usted almacena tesoros para sà en el cielo, esto no disminuye la cantidad de tesoros que están a disposición de los demás.
Jesús está hablando de una gratificación diferida. El hombre que halla el tesoro en el campo paga un alto precio por ahora, al dejar todo cuanto tiene…pero pronto va a adquirir un fabuloso tesoro.
¿Qué es este tesoro en el cielo? Es un tesoro que incluye poder, posesiones y placeres.
Jesús promete:
“Y todo el que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o hijos o tierras por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eternaâ€. Mateo 19:29Mateo 19:29
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29 Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, t 19.29 En diversos ms. no aparece: o mujer. o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.
El diez mil por ciento: una ganancia impresionante. Por supuesto, Cristo mismo es nuestro tesoro máximo. Todo lo demás palidece comparado a Él y con el gozo de conocerlo. ¿Cuáles deben ser nuestros tesoros?
Nuestro primer tesoro es una persona, es Jesús.
Nuestro segundo tesoro, es un lugar, el cielo.
Nuestro tercer tesoro son las posesiones y las recompensas eternas.
¿Para qué está usted viviendo?
¿Para qué lugar?
¿Para qué posesiones?
Tesoros en el cielo. Su exhortación no es emocional, es lógica. Invirtamos en lo que tiene un verdadero valor.
Nunca verá un carro fúnebre tirando de un camión de almacenaje. ¿Por qué? Porque usted no se puede llevar nada de eso consigo.
“No temas cuando alguno se enriquece, cuando la gloria de su casa aumenta; porque nada se llevará cuando muera, ni su gloria descenderá con élâ€. Salmos 49:16-17Salmos 49:16-17
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16 No temas cuando se enriquece alguno,
cuando aumenta la gloria de su casa,
17 porque cuando muera no llevará nada h 49.17.21;.15; 1 Ti 6.7.
ni descenderá tras él su gloria.
John D. Rockefeller fue uno de los hombres más ricos que haya existido jamás. Después de morir alguien le preguntó a su contador: ¿Cuánto dinero dejó John? La respuesta fue: “Lo dejo…todoâ€.
LAS 6 CLAVES PARA OBTENER EL TESORO
Jesús toma la profunda verdad de que no podemos llevar nada y le añade un sorprendente calificativo. Al decirnos que nos almacenemos tesoros en el cielo, nos presenta un asombroso corolario, al que llamó El Principio del Tesoro.
No nos llevamos nada con nosotros…
Pero lo podemos mandar por delante.
Todo aquello a lo que nos tratamos de aferrar aquà abajo, se va a perder. Pero todo lo que pongamos en manos de Dios, va a ser nuestro para toda la eternidad.
Si damos en lugar de guardar; si invertimos en lo eterno y no en lo temporal, estaremos almacenando en el cielo unos tesoros que nunca dejarán de pagarnos dividendos. Los tesoros que almacenamos en la tierra quedarán atrás cuando nos vayamos. Lo que almacenemos en el cielo nos estarán esperando cuando lleguemos.
Clave # 1
Dios es el dueño de todo. Yo soy el administrador de su dinero.
“Del SEÑOR es la tierra y todo cuanto hay en ella, el mundo y cuantos lo habitanâ€. Salmo 21.1 (NVI)
“MÃa es la plata, y mÃo es el oro —afirma el SEÑOR Todopoderosoâ€. Hageo 2.8 (NVI)
El administrador maneja las propiedades para beneficio del dueño. No se siente con derechos a las propiedades que maneja. Su labor consiste en averiguar lo que el dueño quiere que se haga con esas propiedades y después cumplir su voluntad.
“Tú, entonces, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú, ¿por qué lo menosprecias? ¡Todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Dios! Está escrito:
«Tan cierto como que yo vivo —dice el Señor—, ante mà se doblará toda rodilla y toda lengua confesará a Dios.»
Asà que cada uno de nosotros tendrá que dar cuentas de sà a Diosâ€. Romanos 14:10-12Romanos 14:10-12
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10 Tú, pues ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano?, porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo, j 14.10 Cristo: otros ms. dicen: Dios., k 14.10 2 Co 5.10.
11 pues escrito está:
«Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla,
y toda lengua confesará a Dios». l 14.11 Is 45.23; cf. Flp 2..
12 De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.
Dar no es un lujo de los ricos. Es un privilegio de los pobres.
En el Antiguo Testamento, cuando se estaba construyendo el tabernáculo, el pueblo estaba tan entusiasmado que hubo que “impedir†que dieran más (Éxodo 36.5-7).
Y cuando David empezó a construir el Templo y vio lo que él y su pueblo estaban dando al Señor, se sintió humilde. Eso es lo que le pasa al que da. Miren lo que dijo David:
“Pero, ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que podamos darte estas ofrendas voluntarias? En verdad, tú eres el dueño de todo, y lo que te hemos dado, de ti lo hemos recibidoâ€. 1 Crónicas 29:14
Clave # 2
Mi corazón siempre va donde pongo el dinero de Dios.
Jesús toma nota incluso de nuestros actos de bondad más insignificantes.
“Y quien dé siquiera un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños por tratarse de uno de mis discÃpulos, le aseguro que no perderá su recompensaâ€. Mateo 10.42 (NVI)
“Los que temÃan al SEÑOR hablaron entre sÃ, y él los escuchó y les prestó atención. Entonces se escribió en su presencia un libro de memorias de aquellos que temen al SEÑOR y honran su nombreâ€. MalaquÃas 3.16 (NVI)
“Por eso, si ustedes no han sido honrados en el uso de las riquezas mundanas, ¿quién les confiará las verdaderas? Y si con lo ajeno no han sido honrados, ¿quién les dará a ustedes lo que les pertenece?â€. Lucas 16:11-12Lucas 16:11-12
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11 Si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?
12 Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro?
Si usted maneja con fidelidad el dinero de Cristo, Él le dará las riquezas verdaderas: las eternas.
Nuestro instinto nos lleva a darles a quienes nos van a dar algo a cambio. Pero:
“También dijo Jesús al que lo habÃa invitado: Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos; no sea que ellos, a su vez, te inviten y asà seas recompensado. Más bien, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los inválidos, a los cojos y a los ciegos. Entonces serás dichoso, pues aunque ellos no tienen con qué recompensarte, serás recompensado en la resurrección de los justosâ€. Lucas 14.12-14 (NVI)
Si les damos a quienes no nos pueden recompensar, Cristo nos garantiza que Él nos recompensará personalmente en el cielo.
Clave # 3
Mi hogar es el cielo; no la tierra.
La Biblia dice que somos peregrinos, extranjeros, extraños en la tierra. Somos embajadores y representamos nuestro verdadero paÃs.
“En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador, el Señor Jesucristoâ€. Filipenses 3:20Filipenses 3:20
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20 Pero nuestra ciudadanía está en los cielos, v 3.20 Cf..19. de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo. w 3.20 1 Co 1.7;.13. (NVI)
El lugar donde decidamos almacenar nuestros tesoros depende en gran parte de dónde pensemos que se halla nuestro hogar: en el cielo.
La paradoja está en que nuestro hogar es un lugar para el cual fuimos hechos; es el lugar hecho para nosotros.
Si asimiláramos esta realidad, cambiarÃa para siempre nuestra forma de pensar y de vivir. DejarÃamos de acumular tesoros en nuestro cuarto de hotel en la tierra y comenzarÃamos a enviar más por delante, a nuestro verdadero hogar.
Clave # 4
No debo vivir para el punto, sino para la lÃnea.
Nuestra vida presente en la tierra es el punto. Comienza. Termina. Es breve. Pero desde el punto se extiende una lÃnea que nunca se detiene. Esa lÃnea es la eternidad que los cristianos vamos a pasar en el cielo.
Actualmente vivimos en el punto. Pero ¿para qué estamos viviendo? La persona miope vive para el punto. La persona con perspectiva vive para la lÃnea.
La persona que vive para el punto, vive para esos tesoros de la tierra que acaban en los depósitos de chatarra. La persona que vive para la lÃnea vive para los tesoros del cielo que nunca van a terminar.
Dar es vivir para la lÃnea.
Nos creemos dueños de nuestras posesiones, pero con demasiada frecuencia son ellas las nos poseen a nosotros.
Clave # 5
La generosidad es el único antÃdoto del materialismo.
Salomón, que era el hombre más rico de la tierra, aprendió que la opulencia no satisfacÃa. Todo lo que hizo fue darle mayores oportunidades para andar a la caza de espejismos. Los humanos tienden a quedarse sin dinero antes de llegar a sus espejismos, asà que se aferran al mito de que son las cosas que nos pueden permitir, las que los van a satisfacer. A Salomón nunca se le acabó el dinero. Lo probó todo hasta poder decir:
“No le negué a mis ojos ningún deseo, ni a mi corazón privé de placer alguno, sino que disfrutó de todos mis afanes. ¡Sólo eso saqué de tanto afanarme!†Eclesiastés 2:10
El acto de dar nos recuerda con toda claridad que todo esto tiene que ver con Dios y no con nosotros. Equivale a decir que yo no soy importante sino Él. Dios no existe para mi sino que soy yo el que existe para Él. El dinero de Dios tiene una razón de ser mas elevada que hacerme a mi rico. Dar equivale a someternos con gozo a una persona mayor que nosotros y a una agenda superior a la nuestra. Al dar, proclamamos el señorÃo de Cristo. Miren lo que Jesús dijo para reprender una de las iglesias:
“Dices: “Soy rico; me he enriquecido y no me hace falta nadaâ€; pero no te das cuenta de que el infeliz y miserable, el pobre, ciego y desnudo eres tú. Por eso te aconsejo que de mà compres oro refinado por el fuego, para que te hagas rico; ropas blancas para que te vistas y cubras tu vergonzosa desnudez; y colirio para que te lo pongas en los ojos y recobres la vistaâ€. Apocalipsis 3:17-18Apocalipsis 3:17-18
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17 Tú dices: Yo soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad. Pero no sabes que eres desventurado, miserable, pobre, ciego y estás desnudo. r 3.17 Cf. Os 12.. Nótese el contraste con Ap 2.9.
18 Por tanto, yo te aconsejo que compres de mí oro refinado en el fuego para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, para que no se descubra la vergüenza de tu desnudez. Y unge tus ojos con colirio para que veas.
“Pero el dÃa del Señor vendrá como un ladrón. En aquel dÃa los cielos desaparecerán con un estruendo espantoso, los elementos serán destruidos por el fuego, y la tierra, con todo lo que hay en ella, será quemadaâ€. 2 Pedro 3:102 Pedro 3:10
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10 Pero el día del Señor j 3.10 Día del Señor: el día del juicio. Véanse referencias en Heb 10.25 n. vendrá como ladrón k 3.10 Como ladrón: Mt 24.43; 1 Ts 5.;.15. en la noche. l 3.10 En diversos ms. no aparece: en la noche. Entonces los cielos pasarán con gran estruendo, los elementos ardiendo serán deshechos y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. m 3.10 Quemadas: otros ms. dicen: puestas al descubierto., n 3.10 Is 34.4; Ap 6..
¿Le parece deprimente este versÃculo? No deberÃa. SerÃa deprimente si este mundo fuera nuestro hogar pero no lo es. SerÃa deprimente si no pudiéramos utilizar nuestra vida y nuestros recursos del presente para cambiar las cosas en la eternidad. Pero sà podemos hacerlo.
Clave # 6
Dios no me prospera para mejorar mi nivel de vida, sino para mejorar mi nivel de generosidad.
Dios viene directamente a decirnos por qué nos da más dinero del que necesitamos. No es para que podamos hallar más maneras de gastarlo. Tampoco es para que nos demos buena vida y echemos a perder a nuestros hijos, no para que nos podamos aislar de la necesidad que Él nos provea.
Es para que podamos dar con generosidad.
Cuando Dios nos proporciona más dinero, solemos pensar: Esto es una bendición. SÃ, lo es pero serÃa igualmente bÃblico pensar: Esto es una prueba.
El administrador del dinero tiene necesidades legÃtimas y el Dueño es generoso; no les exige a sus mayordomos que vivan en la pobreza y no le incomoda que hagamos gastos razonables para nosotros mismos.
Pero supongamos que el Dueño nos ve viviendo en medio del lujo y comiendo en restaurantes caros. ¿No nos va a llamar a contar el Dueño por derrochar un dinero que no es nuestro? La Biblia dice:
“Ahora bien, a los que reciben un encargo se les exige que demuestren ser dignos de confianzaâ€. 1 Corintios 4:21 Corintios 4:2
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2 Ahora bien, lo que se requiere de los administradores es que cada uno sea hallado fiel.
Somos los mensajeros y repartidores de Dios. Debemos tener en cuenta a la hora de fijarnos el sueldo. No tengamos un concepto exagerado de nuestro propio valor. No somos dueños de la tienda, ¡sólo somos los empleados!
“En las circunstancias actuales la abundancia de ustedes suplirá lo que ellos necesitan, para que a su vez la abundancia de ellos supla lo que ustedes necesitan. Asà habrá igualdad como está escrito: Ni al que recogió mucho le sobraba, ni al que recogió poco le faltabaâ€. 2 Corintios 8:14-152 Corintios 8:14-15
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14 sino para que en este momento, con igualdad, la abundancia vuestra supla la escasez de ellos, para que también la abundancia de ellos supla la necesidad vuestra, para que haya igualdad,
15 como está escrito: «El que recogió mucho no tuvo más y el que poco, no tuvo menos». k 8.15.18. (NVI)
¿Por qué les da Dios a algunos de sus hijos más de lo que necesitan y a otros menos? Para poder usar a sus hijos de manera que se ayuden unos a otros. Él no quiere que tengamos ni demasiado ni poco (Proverbios 30.8-9). Cuando los que tienen mucho le dan a lo que tiene poco se resuelven dos problemas. Cuando no lo hacen, se perpetúan ambos problemas.
¿Está ansioso por sembrar el dinero de Dios en el campo de un mundo que necesita a Cristo? ¿Siente un hormigueo en la columna vertebral cuando piensa en dar de manera que cuente para la eternidad? ¿Le hace saltar el corazón la idea de almacenar tesoros en el cielo?
Si comprendiéramos las ganancias tan increÃbles que tendremos, nos unirÃamos a los macedonios y suplicarÃamos que se nos concediera el privilegio de dar.
Cinco minutos después de morir, sabremos con exactitud cómo debimos vivir.
Cuando se trata de dar, las iglesias operan bajo unas normas de “no me preguntes ni me digasâ€. Estamos faltos de comunicación, responsabilidad y modelos adecuados. Es como si hubiera entre nosotros un acuerdo no expresado: Yo no voy a hablar de esto si tú no lo haces, para que podamos seguir viviendo como ahora.
Piénselo. ¿Cómo aprenden los jóvenes cristianos a dar en las iglesias? ¿Dónde podemos ir para ver qué aspecto tiene esta generosidad en la vida de un creyente cautivado por Cristo? ¿Por qué nos sorprendemos cuando, al no ver otro ejemplo, los jóvenes se inspiran en una sociedad materialista?
“Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obrasâ€. Hebreos 10:24Hebreos 10:24
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24 Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras, (NVI)
MI PACTO DE DADOR
1. Proclamo que Dios tiene derechos plenos de dueño sobre mi y sobre lo que me ha confiado. Yo soy el administrador.
2. Voy a apartar las primicias de todo lo que reciba, tratándolo como santo y como propiedad del Señor.
3. De los tesoros restantes, voy a buscar la forma de dar generosas ofrendas voluntarias.
4. Le pido a Dios que me enseñe a dar con sacrificio para que se cumplan sus propósitos.
5. Reconozco que nada me puedo llevar de este mundo. Tomo la decisión de entregarlos para que sean tesoros celestiales, para la gloria de Dios y para el bien eterno de otros y el mÃo propio.
6. Reconozco que Dios me ha dado mi familia, mis amigos, mi iglesia y lo demás que se halla cerca de mi. Le pido a Dios que me ayude a compartir con ellos el Principio del Tesoro.
“En todo os mostré que asÃ, trabajando, debéis ayudar a los débiles, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: “Más bienaventurado es dar que recibirâ€. Hechos 20:35Hechos 20:35
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35 En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, b 20.35.28. y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: “Más bienaventurado es dar que recibir”». c 20.35 Palabras de Jesús no registradas en los evangelios .
Estamos iniciando una campaña para levantar fondos capitales para “Construyendo el sueñoâ€. Apuntamos a recaudar 3 millones de dólares: 1 millón para terminar el centro de retiros Betania y 2 millones para comprar el terreno para el nuevo liceo.
¿SabÃa usted que 1 de cada 2 niños está sin educación? Es por eso que anhelamos ayudarlos con un nuevo liceo y quisiéramos que nos ayudaran a volver este sueño una realidad.
Hoy hablamos de posesiones y de materialismo y quiero hacerles la pregunta que Jesús hizo:
“¿De qué sirve ganar el mundo entero si se pierde la vida?â€
Marcos 8.36 (NVI)
Quiero invitarlo a tomar una decisión que cambiará su vida. ¿No le gustarÃa acumular tesoros para la eternidad?
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