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Centro Cristiano de Guayaquil - Una iglesia con visión

Oct 01 2006

Viviendo con excelencia – Parte IV – Moralmente

Escrito por: Centro Cristiano at 11:28 pm under Mensaje Dominical

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Ps. John Jerry Smith

Nuestros amigos han captado el espíritu de las quejas del libro de Malaquías; son preguntas que nos han afligido a muchos – si fuéramos sinceros – de nuestra luchas personales de la fe.Y eso es casi exactamente lo que le sucedió a Malaquías en su día – este profeta del que hemos estado hablando por las ultimas 3 semanas.

En la época de Malaquías había un grupo de personas que aseguraban ser personas temerosas de Dios y que un día se reunieron para pronunciar palabras terribles. ¿Quieren escuchar lo que dijeron? Esto viene del libro de Malaquías, capitulo 3, casi al final. Esto es lo que estaban diciendo:

Ustedes han dicho: Servir a Dios no vale la pena. ¿Qué ganamos con cumplir sus mandatos y vestirnos de luto delante del Señor Todopoderoso si nos toca llamar dichosos a los soberbios, y los que hacen lo malo no sólo prosperan sino que incluso desafían a Dios y se salen con la suya?

Malaquías 3:14-15Malaquías 3:14-15
Spanish: Biblia Reina Valera - revisión de 1995 - RVR95E

Izbrana zbirka RVR95E ne vsebuje vpisane knjigeMesto:
(NVI).

Habéis dicho:”Por demás es servir a Dios. ¿Qué aprovecha que guardemos su Ley y que andemos afligidos en presencia de Jehová de los ejércitos?

Hemos visto que los soberbios son felices, que los que hacen impiedad no solo prosperan, sino que tientan a Dios, y no les pasa nada. (RV 1995)

¿Se lo imagina? ¿Se da cuenta de lo que decían? Están diciendo “No hay ninguna recompensa al llevar una vida, pura, moral y excelente. No hay recompensa en honrar a Dios. La gente que no conoce a Dios “vive la vida loca” y están prosperando, no tiene problemas ni dificultades. En cambio nosotros estamos aquí tratando de honrar a Dios ¿y qué nos dan? Nos ignora divinamente”. De seguro que Malaquías no se sentía bien al escuchar esto, después de todo era el profeta de Dios enviado para reestablecer los estándares de excelencia entre el pueblo de Dios – la excelencia financiera, relacional, espiritual y moral.

Ahora, antes de decirles como Malaquías respondió a la multitud, seamos honestos y admitamos que a veces tenemos los mismos pensamientos que las personas en la época del profeta, y las personas que protestaron esta mañana. Tal vez no hagamos una huelga ni cargamos una pancarta pero muchos vemos a otros “viviendo la vida loca” y parece ser que todo les va bien. Y algunos de nosotros que meticulosamente tratamos de honrar a Dios, bueno pues, tenemos luchas. Pasamos tiempos difíciles. ¿Y por qué?

¿Sabe alguien lo que es un santurrón? Un santurrón es un súper zanahoria, alguien piadoso y correcto que sigue cada regla al pie de la letra y espera que se lo recompense por hacerlo. Los santurrones son personas a las que les repulsa la idea de salirse de los límites.

Los santurrones siempre están ganando medallas al merito y están ansiosos por mostrárselas al mundo. Si el límite de velocidad es 50, ellos van a 45 por si acaso un ventarrón fuerte los impulsa y van más rápido. Un santurrón no va a la caja Express en el Megamaxi (para diez artículos) porque tiene once en la mano y se va la fila regular donde tiene que esperar 20 minutos extras – y se siente superior al hacerlo.

Los santurrones calculan con precisión la propina a dejar en un restaurante y son capaces de pedirle cambio a un mesero con tal de dejar la propina correcta hasta el último centavo. Ustedes saben de quien hablo. Ellos planchan su ropa interior y tienen otros problemas.

Yo me acuerdo de mis compañeros que se burlaban llamándome el “santurrón”. No me gustaba; pero yo creía que el “santurrón” iba a tener su recompensa algún día, que Dios bendeciría mi vida si lo único que intentaba hacer era honrarlo con las decisiones morales de mi vida. Y eso no lo inventé, lo leí en las Escrituras. Algunos de ustedes lo han memorizado desde que eran pequeños.

“Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos, sino que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella. Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera!
En cambio, los malvados son como paja arrastrada por el viento. Por eso no se sostendrán los malvados en el juicio, ni los pecadores en la asamblea de los justos. Porque el Señor cuida el camino de los justos, más la senda de los malos lleva a la perdición”.

Salmo 1:1-6 (NVI)

Me pareció bastante claro. Tiene su recompensa ser un santurrón. Tiene su recompensa el llevar una vida moral excelente en el poder del Espíritu Santo y el tomar decisiones sabias y morales. Porque la gente que hace lo contrario se va a encontrar con que los problemas vienen a su camino.

Y entre más vivía, más preguntas tenía acerca de este asunto. Empecé a preguntarme si el seguir a Dios completamente en verdad significa tener el favor y la bendición de él, porque si era así, ¿Por qué tantos “niños y niñas malas” parecían estar tendiendo tanto éxito? ¿Por qué tantos sinvergüenzas parecían triunfar?

¿Conoce gente de negocios que hacen trampas en sus libros de contabilidad, que mienten sobre sus competidores, que prometen demasiado, que no cumplen lo que prometen a sus clientes y sin embargo tienen ganancias enormes cada año, año tras año?

Sé de esposos que están siendo infieles a sus esposas, esposas que engañan a sus esposos, el adulterio los invade y sin embargo, por lo que puedo ver, muchos tienen hijos equilibrados que están en el cuadro de honor del mismo colegio al que envié a mis hijos. A mi parecer ellos no estaban pagando por su mal comportamiento…y eso me parecía muy confuso.

Vi a personas abusar de sus cuerpos, llenándolos de sustancias malas como el alcohol y los químicos – y en cada chequeo médico que se hacía salían sanos y sin complicaciones. Y por el otro observaba a seguidores devotos de Cristo, verdaderos “santurrones” que seguían las enseñanzas de la Biblia meticulosamente.

Y observé como estas personas experimentaban pruebas y dificultades económicas, como sus matrimonios se rompían, como sufrían por sus hijos, como tenían problemas médicos. Entre más envejecía, más me preguntaba en secreto: “¿Realmente existe recompense en seguir a Cristo? ¿Hay bendiciones al tener un vida moral limpia?” Y apuesto que usted también se hace esas preguntas a veces? Tal ves en su silencio, en sus reflexiones privadas.

Seguro que muchos están luchando con estas preguntas y hay mucho que está en juego. ¿Vale la pena ser un santurrón? Bueno, el escritor del Salmo 73 luchó más que nadie con el ser un santurrón. Verdaderamente tuvo luchas.

Quiero leer unos cuantos versículos con el Salmo 73. Miren lo que el salmista dice:
“Sentí envidia de los arrogantes, al ver la prosperidad de esos malvados. Ellos no tienen ningún problema; su cuerpo está fuerte y saludable. Libres están de los afanes de todos; no les afectan los infortunios humanos.

Y continúa hablando sobre ellos en versículos siguientes hasta el versículo 13.

En verdad, ¿de qué me sirve mantener mi corazón limpio y mis manos lavadas en la inocencia,

El salmista está diciendo que no sirve – ¡que no sirve mantenerse limpio! – las personas que “viven la vida loca” no reciben castigo mientras lo que tememos a Dios y lo honramos siempre tenemos problemas y dificultades. No hay recompensa.

Esto lo molestó tanto que luego dice que se puso a pensar sobre esto y se le volvió una carga insoportable.

17 hasta que entré en el santuario de Dios”

¿Ven lo que dice? Está diciendo que no podía resolver su dilema hasta que entró a la iglesia para buscar ayuda. Tenía que resolver la lucha.

En el santuario, Dios le reveló dos principios. El principio del terreno resbaladizo y el principio del destino final. Y de esto es que les quiero hablar mientras tratamos de descubrir hoy si vale o no la pena ser un santurrón.

I. Primero déjenme explicarles el principio del terreno resbaladizo. ¿Alguna vez ha tratado de cruzar un río, caminando sobre un caminito de rocas que apenas se asoman sobre la superficie del agua y que tiene lama sobre la superficie? A lo mejor no lo ha hecho pero seguro que ha visto a alguien hacerlo aunque sea en una película. Las personas empiezan a cruzar y caminan lentamente sobre las piedras.

A medida que avanzan empiezan a perder el equilibrio o dan un salto largo para llegar a otra piedra y resulta ser que el pie resbala sobre la superficie…y ya se pueden imaginar el resto. La moraleja de la historia es simple. Aquellos que caminan sobre terreno resbaladizo durante algún tiempo, eventualmente van a caer.

El salmista estaba muy molesto por las personas que estaban lejos de Dios y a los que no les importaba honrar o complacer a Dios con sus vidas. Hoy diríamos por personas que “se hacen los locos”, que ocultan la verdad, que duermen en camas que no beben, que fuman algo que no son cigarrillos, que abusan de sus cuerpos y de sus espíritus. El salmista dice: “¿Cómo puede ser que estas personas estén bien? Parecen estar prosperando y triunfando. ¿Cómo es posible que se salgan con la suya si tenemos un Dios Santo que es el que tiene el control?”

Y Dios da una explicación parcial en Salmo 73 a través del principio del terreno resbaladizo. Dios le susurra al salmista: “No envidies sus vidas porque están por resbalar. No envidies sus vidas porque están a una piedra resbaladiza del desastre. Aunque para un observador casual puede parecer que ellos están bien, estas personas tienen verdaderos problemas morales. Están a un paso de resbalar y cuando caigan, sus vidas van a romperse”.

Supongo que tuve que vivir unos cuantos años para que yo mismo pudiera ver que las personas que caminaban sobre terreno resbaladizo, hablando de lo moral, tarde o temprano se caen. Esas personas que parecían salirse con la suya, ahora han pagado el precio por sus acciones.

Personas que conocí y que llevaban vidas inmorales – pero que pensaban que nunca los iban a descubrir porque eran demasiado listos, demasiados “sabidos” – han sido descubiertas. Se resbalaron. Todos los que andan en terreno resbaladizo caen.

Un pastor de jóvenes se aprovechó de la confianza de las señoritas y como resultado hubo un escándalo. Un pastor que no se cuidó y en una consulta pastoral explotó la debilidad del estado emocional de la mujer y el adulterio resultó. Un líder se descuidó en sus momentos de soledad y la atracción hacia la pornografía tuvo como resultado actuaciones inmorales y perversión. Un líder aprovechó su influencia para seducir y forzar a las esposas del personal a hacer lo que no debían; y así destruyó por completo en unos breves momentos lo que había construido en su vida.

Así es, el principio del terreno resbaladizo se aplicó a sus vidas. Podría pasarme todo un día hablándoles acerca de personas que parecían hacer lo que querían y triunfar, personas que desafiaban abiertamente a Dios, año tras año – sexualmente, relacionalmente, éticamente, moralmente, físicamente y financieramente.

Pero llegó en día en que el terreno fue demasiado resbaladizo. Y sus vidas quedaron hechas trizas. ¿Cuál es la lección para nosotros? Que no debemos caminar sobre terreno resbaladizo. Hay que alejarse de las piedras resbaladizas. No se acerquen a ellas. Sean santurrones.

Regresen al camino moral y digan “Dios, no voy a tomar ninguno camino fácil en mi vida. No voy hacer exageraciones en cuanto a mi vida, mi ministerio, mi ministerio, no voy a participar en negocios turbios. Quiero que cada pensamiento, cada palabra y cada acción sean irreprochables. Quiero salir del terreno resbaladizo. Quiero caminar en terreno firme, en tus caminos. No mas terreno resbaladizo para mi”.

Si esas personas que cayeron estuvieran aquí esta mañana y les hablaran, si el salmista estuviera aquí frente a usted, si Malaquías estuviera aquí, los tres estarían de acuerdo al decir “Salgan del terreno resbaladizo en este momento! ¡Hoy día! No sigan pisando piedras resbaladizas! No crean que se “van a salir con la suya”. No crean que puedan controlar las cosas!

Las personas que andan en terreno resbaladizo terminan cayendo. Dios está ahí diciéndote “Regresa al comportamiento moral. Te perdonaré por todo lo que has hecho hasta ahora. Da la vuelta. No arruines tu vida”.

Quiero hacerles esta petición a nombre de ellos. Sé que todos ustedes saben en qué terreno resbaladizo andan. Algunos en las finanzas, algunos en las relaciones, otros sexualmente, algunos con el orgullo, en sus profesiones, con el trabajo, adicciones, con alcohol, lo que sea. Algunos con lo que ven en casa o en el cine, en la revista o en el Internet – no lo sé.

Usted sabe que está en terreno resbaladizo. Usted lo sabe. Yo lo se cuando estoy en el. Y quiero pedirles que no pisen piedras resbaladizas. Sea un santurrón. Den la vuelta y regresen a la moralidad. Tomen la mano de Dios y caminen hacia la excelencia moral con su ayuda y con su poder. Sostengan la mano de Dios, mantengan su vida limpia, no arruinen su vida.

II. Tenemos el principio del destino final que debemos discutir. Pongan atención a lo que voy a decir, que puede parecer intuitivo pero es importante que lo asimilen. ¿Saben? Quizás el peligro más grande no es el secreto de su mal comportamiento sobre terreno resbaladizo. Quizás el peligro más grande no es que su comportamiento secreto va a ser descubierto y expuesto al mundo.

Quizás el peligro más grande no es que va haber un escándalo o la vergüenza de la bancarrota o el terminar en una prisión. Quizás el peligro más grande no es que nadie va a saber lo que hace, que engaña a sus colegas, clientes, amigos y hasta su esposa. El peligro más grande es que usted se lleve su pecado a la tumba.

Si eso pasa el Libro de Malaquías dice que el que nadie sepa su secreto no significa que ha ganado. Aunque no haya caído en terreno resbaladizo, recuerde el principio del destino final. Recuerde que hay un día del juicio final cuando un Dios Santo va a ajustar todas las cuentas. Y no va a poder engañar a Dios y no le puede ocultar su pasado. Él ha visto cada actividad ilícita, cada pensamiento pecaminoso y sabe, todo lo que ha hecho.

La Biblia dice que hay un día cuando todos los humanos vamos a estar frente a Dios y vamos a rendir cuentas de nuestras decisiones morales ante Él.

“Y así como está establecido que los seres humanos mueran una sola vez, y después venga el juicio”

Hebreos 9:27Hebreos 9:27
Spanish: Biblia Reina Valera - revisión de 1995 - RVR95E

27 Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,
(NVI)

Malaquías termina el Antiguo Testamento con una metáfora.

Malaquías dice “Esto es lo quiero que piensen del día del juicio final. Quiero usar la metáfora del sol brillante de Medio Oriente”. Y malaquías usa esta metáfora creativamente. “Para todos los que han llevado vidas inmorales…” Eso quiere decir todos nosotros.

“Para aquellos que cometieron errores morales y nunca pusieron su fe y confianza en Cristo Jesús, que nunca pidieron su perdón, que nunca nacieron de nuevo, que nunca vivieron en Cristo con arrepentimiento y fe, cuando estén ante la presencia de Dios en el día del juicio final, lo que les va a pasar va a ser como lo que le pasa cuando el sol de Medio Oriente la seca: Queda reducida a cenizas.

Queda chamuscada. Eso no quiere decir que está acabado sino que significa que ha sido juzgado. Es una metáfora bastante fuerte. Malaquías dice “A todos ustedes que han cometido errores morales, que no han confiado en Jesucristo, en el día final, Dios tendrá la ultima palabra”.

“Dirá: Escuchen, ustedes quisieron estar distanciados de mi a lo largo de su vida. No querían que yo fuera parte de sus elecciones morales a lo largo de su vida en este planeta así que les voy a dar permiso para vivir lejos de mí por toda la eternidad. Eso es lo que quisieron en esta vida así que pueden tenerlo también en la otra vida”.

Y usted será enviado a un lugar donde estará separado eternamente del amor, la gracia y del poder de Dios. Malaquías dice “Sé que estas palabras son para pensar. Tiene que saber que en ese día final, un Dios Santo va a tener la última palabra”.

El Nuevo Testamento dice que cuando las personas se den cuenta que han tomado decisiones equivocadas y que van a tener una eternidad terrible estarán llenos de arrepentimiento. ¿Conocen el decir: “Donde habrá llanto y el rechinar de dientes”? (Mateo 8:12Mateo 8:12
Spanish: Biblia Reina Valera - revisión de 1995 - RVR95E

12 pero los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. j 8.12 Allí será el lloro y el crujir de dientes: otra posible traducción: vendrán el llanto y la desesperación; expresión que aparece también en Mt 13.;.28.
) ¿Saben lo que eso significa esto? ¿Saben lo que es el rechinar de los dientes? Casi nadie entiende esta expresión. El rechinar de los dientes es cuando aprieta la mandíbula con un intenso el sentimiento de arrepentimiento.

Usted va a apretar la mandíbula y se va a decir “¡¿Cómo pude ser tan estúpido?!” Ese va a ser el rechinar de los dientes. Es cuando está tan arrepentido que solo lo puede expresar apretando los dientes y dice “¡Como pude equivocarme!” La Biblia dice “Eso es lo que harás por toda la eternidad. Va a arrepentirse de cada momento cada día por la eternidad”.

“Después Malaquías dice “Escuchen. Antes de que vayan a lanzarse del techo de un edificio, tengo otra metáfora del sol que quiero explicarles”. Y esta también es creativa. “Imaginen un becerro recién nacido. Acaba de pasar 9 meses en el vientre de su madre. “Sale y lo alimentan en la oscuridad del granero. Imaginen este becerro cuando por primera vez lo dejan salir de la oscuridad y sale al brillante sol del Medio Oriente. ¿Qué creen que va a hacer? “Va a empezar a correr y dar brincos como si dijera “¿yo puedo vivir aquí? ¿Puedo calentarme al sol y ver el cielo azul, el pasto verde y estar aquí afuera? ¡Que bien! Esto me compensa por haber pasado 9 meses en el vientre oscuro porque ahora puedo vivir bajo la luz brillante del sol”.

Esto es lo que Malaquías está diciendo. Tienen que asimilar esto porque es una metáfora fascinante. Está diciendo “Okay, todos ustedes que han aceptado su inmoralidad, que han sido lo suficientemente honestos para admitir que son pecadores, que se han equivocado y que se han humillado frente a Dios, que han invitado a Jesucristo a su vida y han nacido nuevamente, y que por obra del Espíritu Santo en ustedes, han luchado por seguir el camino correcto, por quedarse en el camino correcto y que han puesto su mano en la mano de Dios y han tratado de llevar una vida moralmente excelente.

“Cinco minutos después de morir y cuando estén en la presencia asombrosa y brillante de Dios van a decir “¿Yo puedo vivir aquí? ¿Puedo estar con Dios por siempre?” Y entonces mirará hacia atrás y dirá “Cada lucha moral que tuve, cada tentación que rechacé, cada terreno resbaladizo del que salí, cada vez que le dije si a Dios y no a los poderes de la tentación, estoy tan feliz de haber vivido mi vida así”.

No va a tener arrepentimientos. ¿Sabe que va decir una y otra vez? Va a decir “¡Valió la pena!. Valió la pena humillarme ante Jesucristo y convertirme en un cristiano. Valió la pena caminar con Dios y tratar de llevar una vida moralmente pura cada día. Valió la pena decirlo no al pecado no al adulterio no a la deshonestidad y no a todo. Valió la pena. Valió la pena. Valió la pena.

Hoy es su oportunidad de darles la vuelta y permitir que Dios lo invite a vivir en Sus caminos. Él lo está invitando. Su mano está extendida hasta usted y le dijo “Ven. Regresa ahora”. Y cuando esté en sus caminos y camine junto a Dios y tenga una conciencia limpia, no tendrá que preocuparse por el llamado a su puerta o a su teléfono.

No tendrá que preocuparse de que la persona equivocada aparezca en su portal. ¿No le gustaría vivir así?

También quiero recordarles que el día del juicio final viene. No lo pensamos mucho pero ese día viene. Algunos están listos. ¿Han dicho “Dios soy una persona inmoral y estaré frente al ti en el día del juicio.
Sé que lo estaré y dirá “soy culpable. Tomé decisiones equivocadas. Tome decisiones horribles”.

“Pero también podrá decir “Pero en un punto de mi vida, tomé mi deuda moral y la puse a los pies de la cruz manchada en sangre y tomé la oferta del perdón que Jesucristo hizo por mi y la tomé para mi”. Y Dios dirá “Jesucristo ha pagado por tus deudas morales. Ven a mi Reino y vive conmigo por siempre”.

Seré como el becerro recién nacido corriendo y diciendo “Esto es mío. No lo merezco. Cristo pagó el precio”. Un Dios Santo va a decir la última palabra en el último día y va a estar frente a Él diciendo “Culpable, culpable, culpable”.

Y usted pagará por sus pecados morales con una eternidad apartada de Dios ó va a tener el regalo de salvación de Jesucristo aplicada a su vida. Es lo uno o lo otro, amigo. No salga sin un Salvador. No salga sin esa promesa, sin la seguridad que su deuda moral ha sido pagada por Jesucristo.

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